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EL VALENCIA SE CONSAGRA EN EUROPA

El 2 de julio de 1961, con la ciudad de Valencia aún conmocionada por el fallecimiento del brasileño Walter en un accidente de tráfico ocurrido en la carretera de El Saler, Julio de Miguel Martínez de Bujanda accedió a la presidencia del club. Comenzaban así otros diez años buenos para la historia del Valencia. Al mismo tiempo, en el fútbol español se imponía una nueva necesidad: competir en los torneos continentales y demostrar el poderío midiéndose con otros conjuntos europeos.

Uno de los primeros éxitos del nuevo presidente fue que aceptaran al Valencia sen la Copa de Ciudades en Feria, competición en la que por aquel entonces se participaba por invitación, y no por una buena clasificación liguera. De Miguel, además, conseguía fichar a un gran jugador: el brasileño Waldo Machado, que daría grandes tardes de fútbol en Mestalla y se convertiría en uno de los máximos goleadores de la historia che. Sus golpes francos, sus remates inverosímiles y su fútbol alegre dejaron huella tanto en España como en Europa durante diez años. La pareja ideal de Waldo fue Vicente Guillot, que tuvo una carrera paralela a la del brasileño, con el que se entendió a la perfección.

Los éxitos europeos del Valencia han venido acompañados, por lo general, de ligas discretas. Eso ocurrió la temporada 61-62, en la que el Valencia aseguraba la victoria en casa pero fuera no conseguía arrancar ningún positivo. Acabó a doce puntos del Real Madrid, en séptima posición. En la Copa de Ferias, el primer rival que había que superar era el Nottingham Forest, uno de los grandes del fútbol inglés.

El partido de ida, en el City Ground de la ciudad británica, se saldó con un espectacular 1-5 favorable al conjunto che. Tras pasar la eliminatoria ante los ingleses, el siguiente equipo en caer fue el Lausana. El Valencia ya estaba en cuartos de final y el rival que le tocó fue el potentísimo Inter de Milán, al que derrotó en Mestalla 2-0 y empataron a tres en la capital lombarda. El Valencia arrolló en semifinales al MTK de Budapest, venciéndoles por 3-0 en Valencia y 3-7 en Budapest, en una de las grandes goleadas europeas del conjunto valencianista.

En la final esperaba un viejo conocido: el Fútbol Club Barcelona. El triunfo fue histórico.

El 6-2 endosado al Barça, en una final europea, enloqueció a los miles de aficionados valencianistas que llenaron Mestalla aquel 12 de septiembre de 1962.

El 6-2 endosado al Barça, en una final europea, enloqueció a los miles de aficionados valencianistas que llenaron Mestalla aquel 12 de septiembre de 1962.

La final estaba sentenciada y en el partido de vuelta, en el Nou Camp, el resultado fue de empate a uno. En los dos encuentros de la final participaron Zamora, Piquer, Quincoces, Mestre, Sastre, Chicao, Héctor Núñez, Guillot, Waldo, Ribelles y Yosu.

El campeón de la Copa de Ferias reeditaría su título la temporada siguiente. Los primeros escollos fueron tres equipos escoceses: el Celtic de Glasgow, el Dunfermline y el Hibernians de Edimburgo. En semifinales tocó el Roma. Un 3-0 en Mestalla y una ajustada derrota por 1-0 en el Olímpico romano adjudicaron al Valencia el pasaporte para una nueva final. El rival en la final fue el Dynamo de Zagreb.

El campeón de la Copa de Ferias reeditaría su título la temporada siguiente. El rival en la final fue el Dynamo de Zagreb.

El partido de ida se disputó en la ciudad por aquel entonces yugoslava y tras adelantarse el conjunto local, el Valencia remontó por obra de Waldo y José Antonio Urtiaga. El partido de vuelta se celebró un 26 de junio de 1963 en Mestalla, donde 50.000 espectadores pudieron comprobar la superioridad del Valencia, que se impuso al equipo balcánico por 2-0, con tantos anotados por Mañó y Héctor Núñez.

La temporada siguiente el Valencia volvió a llegar a la final de la Copa de Ferias, esta vez tras dejar en la cuneta al Shamrock Rovers irlandés, al Rapid de Viena, al Ujpest Dosza húngaro y, en semifinales, al Colonia alemán. Tras superar a los alemanes con muchos apuros esperaba en la final otro equipo español: el Zaragoza de los cinco magníficos.

El triunfo esta vez cayó de lado de los aragoneses, que se hicieron con la Copa por 2-1.

A diferencia de la final anterior, el triunfo esta vez cayó de lado de los aragoneses, que se hicieron con la Copa por 2-1. Los dos goles maños fueron logrados por Villa y Marcelino, mientras Urtiaga hacía el único tanto valencianista.

El equipo che recibió un duro golpe en la final contra el Zaragoza. Esa derrota dio paso a tres años de incertidumbre, hasta que en julio de 1967 se conseguiría un nuevo título, esta vez la Copa del Generalísimo.

En julio de 1967 se conseguiría la Copa del Generalísimo.

El Valencia seguía renovándose. Llegaba el turno para jugadores como Juan Cruz Sol y Pepe Claramunt. La incorporación de estos dos hombres fue clave para que el club de Mestalla volviera a ocupar un lugar importante en el fútbol español.

Con ellos, y con futbolistas como Waldo o el guardameta asturiano Abelardo, el Valencia llegó a la final de Copa de 1967. El camino fue largo y complicado, aunque las primeras eliminatorias, ante Cádiz y Betis, se salvaron con holgura. En cuartos de final, el Valencia tuvo que deshacerse del Real Madrid y, ya en semifinales, del Elche, otro club histórico de la Comunidad Valenciana.

El Valencia estaba de nuevo en una final de Copa y tenía que verse las caras ante un antiguo rival: el Athletic de Bilbao. Roberto Gil levantó la cuarta Copa en la historia del Valencia, al imponerse 2-1 en Madrid al conjunto vasco, con goles del paraguayo Anastasio Jara y Paquito. Esta nueva Copa del Generalísimo significó un nuevo regalo para los miles de aficionados valencianistas.

La cuarta Copa en la historia del Valencia, al imponerse 2-1 en Madrid al conjunto vasco

La temporada siguiente se produjo el debut del Valencia en la Recopa, competición en la que el Valencia pudo superar dos eliminatorias ante el Crusaders de Irlanda del Norte y el Steaua de Bucarest, mientras que cayó eliminado ante el Bayern de Munich, que ya contaba en sus filas con los legendarios Sepp Maier y Franz Beckenbauer. Después de aquella Copa de 1967, el Valencia tuvo tres años discretos, hasta el inicio de la década de los setenta, en la que volverían los títulos.