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MESTALLA: EL NUEVO ESCENARIO DE LOS PARTIDOS

Ramón Leonarte fue el presidente del Valencia que firmó la escritura de compra del terreno de Mestalla en enero de 1923 y que costó 316.439 pesetas, una cantidad considerable para la época que se sufragó a base de créditos. El aforo del campo sería de 17.000 espectadores y el proyecto se le encargó a dos hombres ligados a la entidad valencianista: el arquitecto era Francisco Almenar, futuro presidente, y el constructor Ramón Ferré, que también era socio del club. 

La inauguración del nuevo estadio tuvo lugar el 20 de mayo de 1923 y el invitado fue el Levante U.D.

El resultado final fue 1-0 para el Valencia y el primer jugador que tuvo el honor de marcar en Mestalla fue Montes. Una semana más tarde fue un equipo escocés, el Dundee United, quien visitó Mestalla. Jugó dos días seguidos y ganó por 0-3 y 0-1, respectivamente     Sin embargo, la decisión de estos pioneros del Valencia no tuvo repercusión social y mediática, porque los periódicos de la época apenas se ocupaban del deporte y, además, la situación sociopolítica de España era incierta. Antes de la creación del Valencia Football Club, el fútbol existía ya en Valencia, a pesar de que no había un club hegemónico en la ciudad.

Parece ser que el fútbol llegó a Valencia de la mano de los que, vinculados a la exportación de cítricos, habían estado en Gran Bretaña, cuna del balompié. Este fue el caso de Francisco Sinisterra o Ramón Leonarte. De la misma manera, era bastante común ver a los marineros británicos en los puertos valencianos jugando con un balón. Ya en 1908, en Valencia había equipos como el Levante, Gimnástico, Hispania o Hispano. 

Se puede decir que hasta 1923 no existía la figura del entrenador. Fue antes del inicio de la temporada 23-24 cuando el club contrató a un preparador checoslovaco, Anton Fivber, que fue el encargado de darle prestigio nacional al club de Mestalla. El trabajo del entrenador fue bueno, ya que promocionó especialmente la cantera, en un momento en que en este deporte se estaba imponiendo poco a poco la profesionalización. 

En España se promovía, en esos momentos, la creación de una liga nacional que integrara a los mejores conjuntos del país. El Valencia tenía como objetivo participar en esa competición, pero al ser una entidad joven y no poseer un extenso currículum fue necesario esperar tres años para incorporarse a la Primera División.  A finales de la década de los 20 aterrizó en el club valencianista Luis Colina, que ejerció de secretario técnico de 1928 hasta 1956 y cuya labor fue fundamental para cimentar los éxitos del equipo. Además de crear escuela, Colina se caracterizó por tener buen ojo para contratar a jugadores.

Durante los años 20, el espíritu de revancha y la tensión deportiva iban en aumento cada vez que se enfrentaban los diferentes conjuntos en el Campeonato Regional. En 1923, el Valencia se proclamó campeón regional y pudo participar, por primera vez en su historia, en la Copa de España. La progresión en los resultados del equipo demostraba que estaba en disposición de liderar el fútbol de la capital valenciana. Tres o cuatro años después de su fundación, el Valencia ya era el enemigo más temible por el resto de equipos y su afición crecía cada vez más. 

La Liga quedó dividida en una Primera y en una Segunda división. En Primera garantizaron su participación los seis campeones de la Copa de España: Athletic de Bilbao, Real Madrid, Barcelona, Real Sociedad, Real Unión de Irún y Arenas de Getxo, a quienes se les unieron los tres subcampeones de aquel torneo: Atlético de Madrid, Español y Europa. Había nueve equipos y faltaba uno para completar una liga que tendría diez equipos, y que tenía que salir de un torneo que enfrentó al Valencia, Betis, Sevilla y Racing de Santander. Los cántabros se ganaron el derecho a participar en Primera, mientras que el Valencia tuvo que jugar en la categoría de plata. 

El primer campeonato de liga en que participó el Valencia -la temporada 28-29- contó, al igual que la máxima categoría, con diez equipos, que al final se clasificaron por el siguiente orden: Sevilla, Iberia de Zaragoza, Deportivo Alavés, Sporting de Gijón, Valencia, Real Betis, Real Oviedo, Deportivo de La Coruña, Celta de Vigo y Racing de Madrid. 

El debut histórico del Valencia en la liga se produjo el 17 de febrero de 1929 en Mestalla, ante el Oviedo, con triunfo valencianista por 4-2. Ese día jugaron Pedret, Torregaray, Moliné, Salvador, Molina, Amorós, Pérez, Imossi, Navarro, Silvino y Sánchez. Imossi y Navarro marcaron un gol cada uno, mientras que Silvino anotó dos tantos. 

En su tercera temporada en Segunda división el Valencia consiguió el anhelado ascenso a Primera, en una temporada 1930-31 en la que el conjunto dirigido por Fivber impuso su enorme superioridad. Los futbolistas que componían la plantilla del ascenso eran Cano, Villarroya, Conde I, Melenchón, Torregaray, Pasarín, Torres, Amorós, Arilla, Conde II, Imossi, Molina, Salvador, Costa, Navarro, Octavio, Perona, Picolín, Ricart, Rino, Sánchez, Torredeflot y Vilanova. Ese ascenso cerraba la primera gran etapa de la vida del club y abría otra de esplendor y de títulos. Tras cinco campañas de acoplamiento a la categoría, y el parón que supuso la Guerra Civil, llegaría la mejor década de la historia del equipo.