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EL VALENCIA RESURGE

Jugadores, directivos y muchos aficionados coincidieron en que el descenso a Segunda sirvió para que el Valencia se recuperara de sus males y volviera por sus fueros. Quince años después, el descenso es historia y el Valencia se codea con los mejores equipos españoles y europeos. Incluso ha rozado la gloria, al estar a punto de hacerse con la Liga de Campeones, la antigua Copa de Europa, en una final española que le arrebató el Real Madrid en París en mayo de 2000.

El presidente del Valencia tras el descenso fue Arturo Tuzón. La afición, muy dolida por jugar en la categoría de plata, no abandonó al Valencia y dejó patente su amor por el club de Mestalla, aumentando el número de socios. El Valencia fue campeón de Segunda, por lo que retornó a Primera un año después del descenso.

En Segunda División se formó el bloque del buen Valencia de los años siguientes, con Fernando, Quique, Giner, Voro, Revert, Arroyo, Fenoll, Bossio y los consolidados Sempere, Subirats y Arias, la mayor parte valencianos y valencianistas.

Tras el ascenso, el Valencia buscó consolidarse en las temporadas siguientes. La temporada 87-88, en la que participó durante seis meses el argelino Rabah Madjer, cedido por el Oporto, fue de transición y el equipo acabó en decimocuarta plaza, en la que fue la última temporada de Alfredo di Stéfano en el banquillo valencianista, en su tercera etapa como técnico che.

Para encarar la temporada siguiente, la directiva de Tuzón pensó en Víctor Espárrago, que entrenaba al Cádiz. El uruguayo era un hombre serio que transmitió su personalidad al equipo. Llevó al Valencia a una tercera posición en la Liga 88-89 y a un subcampeonato en la 89-90.
La temporada 89-90 fue brillante para el Valencia. El equipo realizó una magnífica Liga y una aceptable Copa del Rey, además de disputar dos eliminatorias de la Copa de la UEFA, ante el Victoria de Bucarest y el Oporto de Rabah Madjer, que eliminó injustamente al club valencianista. En Liga, el comienzo fue decepcionante, aunque el conjunto dirigido por Espárrago comenzó a reaccionar y mejorar su fútbol. Ya iniciada la Liga recaló en el Valencia el delantero búlgaro Luboslav Mladenov Penev, que llegó del CSKA de Sofía avalado por su facilidad de cara al gol. Además, esta temporada sirvió para despedir a Javier Subirats, tras doce años como valencianista.

Para la siguiente temporada, la directiva presidida por Arturo Tuzón apostó por el mismo bloque que había conquistado el subcampeonato, con el refuerzo de Roberto, que volvía después de pasar por el Barcelona. Sin embargo, en este ejercicio el Valencia no pudo pasar de la séptima posición. En la Copa de la UEFA, la Roma eliminó en cuartos de final al equipo che con un arbitraje polémico que influyó en el resultado final de la eliminatoria. También cayó en cuartos el conjunto valencianista ante el Mallorca, lo que provocó la decepción de los aficionados.

En la temporada 91-92, el conjunto blanco realizó un importante esfuerzo económico para reforzar la plantilla. Tras el adiós de Víctor Espárrago, recaló en el banquillo el entrenador holandés Guus Hiddink, que se había proclamado campeón de la Copa de Europa dirigiendo al PSV Eindhoven. En cuanto a los fichajes, los más destacados fueron los del malogrado delantero panameño Rommel Fernández y el lateral izquierdo brasileño Leonardo. En Liga, el equipo de Hiddink terminó en cuarto lugar, mientras que en la Copa del Rey el Real Madrid eliminó al Valencia en cuartos de final. Una temporada más, se cerraba el ejercicio con superávit, lo que realzaba la gestión de Tuzón al frente del club.

Existía una gran ilusión por las posibilidades del nuevo Valencia, que en aquella campaña vivió momentos importantes en aspectos extradeportivos, como la inauguración de la Ciudad Deportiva de Paterna, la transformación del club en Sociedad Anónima Deportiva y la presencia de la selección olímpica española que disputó sus partidos de los Juegos de Barcelona en Mestalla. 
Ricardo Arias, el jugador que más temporadas y partidos oficiales ha disputado con el Valencia en toda su historia, se retiró esa temporada. El valencianismo se quedaba sin uno de los jugadores más regulares y de más clase de su historia, pero su lugar quedaba bien cubierto por otro defensa valenciano: Paco Camarasa.